Emirates Palace Mandarin Oriental, dentro del hotel más caro del mundo: lujo desmedido y opulencia en cada pared
En el corazón de Abu Dhabi, donde el sol cae dorado sobre los techos de mármol y las cúpulas relucen bajo el cielo del desierto, se alza una joya arquitectónica que redefine el significado del lujo: el Emirates Palace Mandarin Oriental. Más que un hotel, es un símbolo del esplendor árabe moderno, un palacio contemporáneo que recibe a viajeros, celebridades, mandatarios y soñadores con una promesa clara: vivir la experiencia más lujosa del mundo.
Una arquitectura de opulencia dorada
Desde el primer paso, el Emirates Palace impone con su escala: más de 100 hectáreas de jardines, fuentes danzantes, playas privadas y una fachada que parece salida de un cuento oriental. La construcción costó más de 3 mil millones de dólares y su diseño rinde homenaje a la arquitectura clásica árabe, con arcos geométricos, cúpulas majestuosas y detalles que fusionan tradición y vanguardia.

El palacio cuenta con 114 cúpulas, siendo la principal la más impactante, revestida en oro. El mármol proviene de 13 países distintos y los candelabros, algunos con miles de cristales de Swarovski, iluminan los pasillos como si fueran pasajes reales. Cada rincón está cuidadosamente pensado para que el visitante no solo se aloje, sino que se sienta parte de un universo de elegancia absoluta.
Suites dignas de la realeza
Las habitaciones y suites no son simples espacios para descansar; son residencias privadas diseñadas para ofrecer un refugio de paz, belleza y poder. Entre las más destacadas está la Palace Suite, con más de 700 metros cuadrados, mayordomo personal 24/7, salas privadas para reuniones, comedor, jacuzzi, decoración en oro real y una vista privilegiada sobre el Golfo Pérsico.

Cada detalle —desde las sábanas de algodón egipcio hasta las pantallas digitales que controlan la iluminación, la temperatura y los aromas— está cuidadosamente elegido para crear una atmósfera de bienestar silencioso y sofisticación total.
Gastronomía cinco estrellas con sabores del mundo
La experiencia Emirates Palace no estaría completa sin mencionar su circuito gastronómico, uno de los más prestigiosos del mundo. El hotel alberga restaurantes con chefs galardonados con estrellas Michelin, ofreciendo desde alta cocina francesa hasta sabores del sudeste asiático, pasando por la tradición emiratí reinterpretada con creatividad.

Entre los más icónicos está Hakkasan, el célebre restaurante de fusión china moderna; Talea by Antonio Guida, un templo de la cocina italiana contemporánea; y Martabaan by Hemant Oberoi, que reimagina la cocina india con toques artísticos.
Y para quienes buscan una experiencia verdaderamente singular, existe el café con oro de 24 quilates: una taza de cappuccino coronada con finas láminas de oro comestible, servida junto a un dátil medjool en una bandeja de plata. No es solo una bebida; es un ritual de lujo absoluto.
El arte de atender sin límites
Más allá de la arquitectura o la gastronomía, lo que convierte al Emirates Palace en el hotel más caro del mundo es su forma de entender la hospitalidad. Aquí, todo se basa en la anticipación del deseo: el personal no solo atiende, adivina.

Hay servicios de mayordomo privado en cada suite, traslado en Rolls-Royce Phantom, experiencias personalizadas de bienestar en su spa de clase mundial, y hasta propuestas como paseos en yate privado al atardecer, o cenas románticas en playas privadas diseñadas exclusivamente para cada huésped.
El lujo no es un extra. Es la base de todo. Y eso se respira en cada rincón del palacio.
Un ícono moderno del lujo cultural
A pesar de su opulencia, el Emirates Palace no es una burbuja aislada del mundo. Dentro de sus muros se celebran exposiciones de arte, conciertos sinfónicos, muestras de moda, foros internacionales y eventos de alto perfil, que lo convierten en un centro cultural vivo. Es un lugar donde el arte, la tradición y el futuro dialogan en perfecta armonía.

En tiempos donde el lujo muchas veces se confunde con lo ostentoso, este palacio demuestra que la verdadera sofisticación está en la excelencia invisible, en la atención impecable, en los detalles que hacen de lo cotidiano una experiencia inolvidable.
Quedarse en el Emirates Palace es entrar en otra dimensión del viaje. Una en la que el tiempo se desacelera, los sentidos se despiertan y lo imposible parece alcanzable. Y aunque muchos solo puedan soñarlo desde una foto en Pinterest o una página de revista, este lugar existe… y nos invita, aunque sea por unos minutos, a imaginar cómo sería vivir como en un cuento moderno.
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