Kim Kardashian: minimalismo extremo y lujo estratégico

Kim Kardashian transformó su imagen de estrella de reality en ícono global de moda con un estilo que marcó toda una era. Su evolución la llevó del maximalismo dosmilero a un minimalismo sofisticado y futurista que influenció tendencias enteras. Piezas monocromáticas, siluetas ajustadas y textiles como el látex, la lycra o el terciopelo son parte de su uniforme visual.

Desde que colaboró estrechamente con Kanye West en la era Yeezy, adoptó una estética neutra, casi arquitectónica. Los conjuntos de dos piezas, los abrigos largos, los bodysuits al ras de la piel y los vestidos moldeadores son característicos. Firmas como Balenciaga, SKIMS, Rick Owens, Mugler y Dolce & Gabbana se repiten en su armario con presencia dominante.

Kim convirtió el street style en una pasarela silenciosa: gafas XL, botas tipo segunda piel Balenciaga, guantes largos, vestidos de compresión y bolsos micro definen sus apariciones. Todo en una paleta de tonos tierra, negro, gris cemento o nude.

“No me visto para los demás. Me visto para sentirme segura, empoderada, y en control de mi narrativa.”Kim Kardashian, entrevista en Vogue, 2021

Más allá de las críticas o controversias, su estética es estudiada, precisa y poderosa. Kim no sigue la moda: la convierte en herramienta de marca personal y en una declaración cultural.